Define un titular nítido que exprese el propósito del producto, una promesa concreta y verificable, y elementos auxiliares que apoyen la lectura rápida, como viñetas y pictogramas. Destaca instrucciones esenciales en el frente y reserva especificaciones técnicas para el reverso. Este equilibrio evita la saturación informativa, ayuda a compradores apurados y reduce errores de uso cuando el frasco ya está en la sala, el taller o el estudio del cliente.
Evita jerga química impenetrable cuando no aporta seguridad adicional. Explica qué superficie abarca, qué no se debe mezclar, y qué resultado esperar en materiales como madera sellada, bambú o ratán. Usa verbos activos, tiempos concretos y ejemplos cotidianos. Si incluyes términos técnicos, acompáñalos con equivalentes cotidianos. Un lenguaje amable reduce devoluciones, mejora la experiencia y refuerza la promesa de cuidado responsable en cada aplicación doméstica.
El tamaño mínimo debe leerse en iluminación normal y sobre superficies curvas. Asegura contraste suficiente con pruebas impresas reales, no sólo en pantalla, y cuida la legibilidad en colores naturales comunes del sector, como verdes suaves y beiges. Evita fondos abigarrados detrás de instrucciones críticas. Incluye espacios en blanco generosos y una cuadrícula consistente que conduzca el ojo. Una etiqueta legible demuestra respeto por el usuario y previene accidentes por mala interpretación.
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